Cuánto vino se puede traer de Canarias
Cuatro litros de vino tranquilo por persona y 430 € de valor para todo lo que se traiga. Con esas dos cifras se decide si la caja de seis botellas de la bodega vuelve entera o se queda en la isla.
Comprar el vino es la parte fácil del viaje. Traerlo a casa tiene un trámite que mucha gente no espera. Canarias es España, está dentro de la Unión Europea y también dentro de su territorio aduanero, pero vive fuera del territorio del IVA. En las islas el impuesto es el IGIC, y esa diferencia fiscal es la que abre una franquicia al viajero que vuelve a península, con su techo de valor y sus litros de alcohol.
La pregunta aparece en la tienda, con las botellas en el mostrador y el billete de vuelta en el móvil: cuántas puedo llevar. La respuesta la fija la franquicia de viajeros de la Agencia Tributaria, y tiene dos partes, el valor de lo que se trae y el alcohol que se pasa.
Cuánto entra sin pagar
Dos tablas resuelven la pregunta, y las dos cuentan por persona. El techo de valor es de 430 € por viajero en avión o en barco, y los menores de 15 años se quedan en 150 €. En ese valor entran todas las compras del viaje, no solo las botellas.
| Quién | Límite de valor |
|---|---|
| En avión o barco | 430 € por persona |
| Menores de 15 años | 150 € |
El alcohol, en cambio, se reparte por productos:
| Producto | Cantidad por persona |
|---|---|
| Bebidas de más de 22 % de alcohol | 1 litro |
| Bebidas de menos de 22 %, vino encabezado o espumoso | 2 litros |
| Vino tranquilo | 4 litros |
| Cerveza | 16 litros |
Cifras de octubre de 2026.
Las dos primeras categorías se combinan entre sí sin pasar del total de esa categoría, y el vino tranquilo y la cerveza llevan su cuenta aparte. Todo esto vale para mercancías de uso personal, sin carácter comercial. La franquicia, además, es por cabeza y no por familia: un matrimonio con dos hijos suma cuatro franquicias, aunque los hijos no beban. En el alcohol el límite se estrecha, porque los menores de 17 años no tienen franquicia ni de alcohol ni de tabaco.
La caja de seis botellas
Para el vino tranquilo, el de la botella corriente, la aritmética es sencilla. Cuatro litros son cinco botellas de 75 cl y un tercio de la sexta: la caja de seis se queda una botella corta. Entre dos viajeros la caja entera cabe, y sobran litros. Ese margen aguanta más compra si hay espumoso, porque el espumoso no gasta los litros del vino tranquilo, juega en la categoría de los dos litros.
Ese tercio de botella que no entra en la maleta tiene salida fácil: la terraza de la bodega, antes del vuelo.
Si te pasas de la cuenta
La franquicia no es una pared: es el punto hasta donde no se paga. Por encima, la mercancía se declara en Aduanas con el talón de declaración verbal, y hay dos salidas, despacharla pagando lo que corresponda o dejarla en depósito. El trámite concreto, oficinas y papeles, lo lleva la Aduana del aeropuerto de salida.
Si el vuelo no acaba en España
Todo lo anterior vale para volver de Canarias a península o Baleares. Con otro destino, mandan otras cifras:
| Destino | Qué manda |
|---|---|
| Península o Baleares | 430 € de valor y los litros de alcohol de arriba |
| Otro país de la Unión Europea | Sin pago adicional para uso propio |
| País de fuera de la Unión | La aduana del país de llegada |
Dentro de la Unión Europea el vino de uso propio circula sin pago adicional por regla general. Las cifras de la UE, 90 litros de vino y como máximo 60 de espumoso, sirven de referencia para valorar lo que es uso personal, no de permiso para reventa. Hacia un país de fuera de la Unión no hay una cantidad que valga para todos: la aduana del destino es la que manda.
La aritmética sale mejor en la bodega, con las botellas delante, que en el control de aduana con la maleta abierta. Si el vuelo de vuelta no acaba en España, falta la cuenta del país de llegada, y esa se mira antes de pagar las botellas.
* Recomendamos consultar las condiciones exactas de cada oferta con el proveedor.